La escultura y Aladín Riquelme: el amor por las formas y la esperanza de un mejor vivir

Por • 18-diciembre-2009 • Archivado en: En las 7 ramas del arte

La mueblería de su padre fue la cuna de este escultor. Aladín Riquelme comenzó jugando en aquel lugar, pero con el paso de los años su talento para tallar la madera le hicieron decidirse por el arte y, particularmente,  por la escultura, como su carrera profesional.

Aladín Riquelme

Aladín Riquelme

Concertar la entrevista con Aladín Riquelme fue difícil. Y lo fue porque este escultor local tiene muy poco tiempo disponible. Actualmente está en Santiago, donde es un universitario, mientras acá en Los Ángeles -a donde viaja cada vez que puede- es un artista reconocido por su trabajo y también por su particular forma de ser. Él mismo nos cuenta que muchos lo tratan de rebelde, mientras él se autodenomina resentido. Ya nos enteraríamos por qué.

Aladín Riquelme Gutiérrez vive desde los 6 años en Los Ángeles. Dice que le gusta esta ciudad, que tiene un buen clima, preciosos paisajes y un aire envidiable; lo que está lejos del espeso y agobiante smog de la capital, el mismo que le hace inclinarse por la idea de, terminados sus estudios, regresar a Los Ángeles más que quedarse en Santiago.

Siendo un pre adolescente fue que comenzó su carrera artística. “Mi padre tenía una mueblería, y mientras él trabajaba yo me dedicaba a recolectar trozos de madera que le sobraban y los iba tallando”. Dice que le gustaba trabajar en este arte porque le alimentaba el ego. “Las personas me decían ¡oh, que lindo el trabajo que haces!, y con eso yo me sentía feliz”.

Pasó el tiempo y continuó haciendo esculturas, particularmente tallados en madera.

Cuando estaba por finalizar la enseñanza media fue su hermana, Nivia, quien lo invitó a participar del 1º Grupo de Arte de Los Ángeles, recuerdo que aún lo llena de orgullo.

¿Quiénes integraban este grupo?

Éramos varios jóvenes, no más de 10, a quienes mi hermana escogió con pinzas de entre quienes conocía.

¿Cómo fue el trabajo que realizaron?

Personalmente hasta ese entonces yo no tenía conocimientos avanzados en arte, era mas bien un artesano, pero hicimos grandes cosas, entre ellas una exposición de pintura, para lo cual contábamos con el apoyo de la gente…

¿De quién?

De comerciantes angelinos a quienes les contábamos de nuestra idea y nos regalaban un galón de pintura o cosas como esa.

¿Cuál era el objetivo que perseguían?

Éramos algo así como los hippies, y es que teníamos un compromiso de lealtad y de cambiar el mundo…

¿Y qué pasó con ese compromiso?

Lamentablemente algunos lo olvidaron… mientras otros se fueron a estudiar lejos, y ahí se disgregó el asunto. Mi hermana intentó mantener al grupo unido pero no se pudo.

Cuenta que luego de ese quiebre, algunos formaron otros grupos de arte. Dice que intentó ingresar a algunos de ellos pero, asegura, no se le abrieron las puertas.

Dice que ello lo dejó con resentimiento. “Hay quienes se creen mejores que otros y la verdad es que sólo son diferentes o tuvieron más oportunidades que uno y ni siquiera se preguntan por qué uno no está haciendo esculturas”. Recuerda con pesar que durante mucho tiempo no tuvo la capacidad económica para solventar su arte. “No tenía taller, entonces, no tenía dónde trabajar… pero nadie se interesa en saber por qué uno no está produciendo”.”

Faltando los recursos económicos para hacer esculturas, Aladín recuerda que en ese tiempo se dedicó a escribir, pintar y a construir. Sí, a construir una cabaña en Yumbel y un Galpón en Cerro Colorado; obras que hasta hoy mantiene inconclusas porque en ese entonces decidió emigrar a Santiago.

De todo esto Aladín nos habla con pasión. Entremezcla a cada minuto su propia historia con la crítica a las autoridades, así, en plural, las autoridades, y es así porque -dice- la falta de interés por generar espacios para el arte en la ciudad atraviesa todas las esferas y colores políticos.

“Durante mucho tiempo intenté hacer cosas en Los Ángeles, pero no resultó. Incluso recibí ataques de autoridades, de quienes no tenían ni el más mínimo interés de cultivar a la gente, autoridades con un desprecio absoluto por el arte, con una desvalorización de la creatividad y talento joven. Aún hoy, las autoridades no dan oportunidades, no entregan espacios públicos, mas bien estos están negados para la gente joven”.

Hoy en la capital vive en el Barrio Yungay, ubicado en el “Santiago antiguo”. Allí vive y estudia gracias al apoyo de un familiar comprometido con su formación profesional, etapa que debiera concluir el próximo año.

El 2010 debiera obtener el título de Profesor de Artes Plásticas y de ahí en adelante el futuro es incierto. Una opción sería quedarse en Santiago, pero el aire contaminado le hace dudar. Mejor sería, desde esa perspectiva, regresar a Los Ángeles, donde por lo demás le aguarda un Galpón a medio terminar. Este lugar está destinado a ser su taller, aunque hoy en día prácticamente sólo sirve para guardar una gran cantidad de material “que espera ser trabajado”.

EL ARTISTA

Caminar, leer un buen libro, conversar con un desconocido, con un amigo o con un vecino, todo ello puede llegar a inspirar a Aladín. “Cuando comienzo a pensar en una obra muchas veces no tengo nada claro al principio, así que tomo un papel y un lápiz y me dedico a hacer rayas, hasta ir configurando algo más preciso”.

¿Cuáles son los temas que le inspiran?

Problemas de tipo social como la pobreza, el misticismo y el lado humano de las cosas.

¿Cuánto tarda en crear una escultura?

Eso es relativo, puede ir desde dos semanas hasta varios años.

Y justamente recuerda un mural que está a medio terminar. “Después de 8 años me di cuenta de que le faltan elementos parta hacerlo más lúdico”.

Aún cuando no vive de la venta de sus obras, sí ha vendido varias de ellas. “A veces el artista anda apurado y vende su trabajo por lo que sea, pero a veces uno no tiene ese apuro y puede sacarle un precio mayor… los precios de mis esculturas van desde los 30 mil a los 3 millones de pesos”.

En Los Ángeles ¿hay quienes compren esculturas?

Sí, pero se trata sólo de privados, son ellos quienes se interesan por el arte, no así las autoridades, a las cuales les encanta decir que a la gente no le interesa la cultura y de ahí que no inviertan en ello.

Está claro: Aldín Riquelme no deja pasar oportunidad para criticar a las autoridades. “Llevo más de 40 años tratando de tener una oportunidad… así que a esta altura ya me da lo mismo criticar a las autoridades”.

Quizás esta fuerza y seguridad en sus dichos sea porque el arte realmente le apasiona, es algo que realmente le importa, y es así porque está convencido de que el arte permite crecer. “Casi siempre el arte se desarrolla en base a las emociones y sensaciones; las técnicas y recursos son sólo un medio, porque lo que importa es la habilidad para captar sensaciones y llevarlas a un plano plástico”

¿Se trata de talento?

Tengo un prejuicio contra ese término, muchas veces se dice “¡Éste nació con talento!”, pero eso es mentira. Hay personas que tienen más habilidades y les cuesta menos, mientras hay otras que aún teniendo menos habilidades se esfuerzan más, y ahí está el mérito, en superar al que tiene más habilidades que uno. Es un tema de esfuerzo y trabajo… siempre hay quienes dejan pasar la posibilidad y pudiendo producir no lo hacen.

LOS ÁNGELES

Queremos hacer un paralelo. Lo bueno y lo malo de Los Ángeles. Lo último ya está claro, o al menos lo está desde la perspectiva de Aladín: la falta de interés que -insiste- tienen las autoridades por cultivar el arte y entregar oportunidades a los jóvenes talentos.

¿Hay algo bueno en Los Ángeles? -preguntamos “inocentemente” para hacer nuestro paralelo-.

Sí, los artistas de esta ciudad trabajan en muy precarias condiciones, sin el apoyo de las autoridades, pero aún así siguen adelante, tratando de hacer algo.

¿Aún así se pueden hacer cosas en esta ciudad?

Creo que sí pero es difícil mientras las autoridades crean tener cultura siendo que no la tienen…

Pero… sí hay algunas instancias…

Sí, el crear talleres puede llevar a la gente joven a motivarse, pero será luego difícil porque los espacios públicos no se ocupan, no se les permite ocuparlos … es así que seguimos con muros vacíos , panderetas de colegios vacías, y sin que las nuevas construcciones consideren al arte local.

Y ¿hay público para todo ello?

Sí, la gente en Los Ángeles necesita arte y lo sabe. El arte es como el oxígeno. Lo importante es ir dando variedad, sacando el arte a las calles, avenidas y plazas.

Aladín dice que no sabe si volverá algún día y definitivamente a Los Ángeles. No sabe qué pasará el próximo año. Tiene claro que si le va bien en la capital luego de recibir su título profesional la decisión será difícil, aunque también está conciente de que el aire puro de su ciudad le resulta demasiado atractivo como para reemplazarlo por el smog capitalino. “Además, aquí en Los Ángeles hay de todo… madera, greda… todos los materiales que necesito para trabajar”.

Casi al concluir nuestra conversación preguntamos por si alguna de sus hijas también habrá de ser artista. Con una gran sonrisa nos cuenta que sí, la más pequeña, Denisse (11), tiene habilidad innata… “ella pinta al óleo y juega con greda”.

Antes de despedirnos le preguntamos cuál es su más próximo proyecto. “Tengo ganas de exponer en la Sala de Arte del Mall Plaza, pero debo esperar ya que por ahora tengo muchas cosas que hacer… aunque, quizás en enero próximo podría hacerlo”.

Habrá que esperar hasta el Bicentenario para ver sus obras ¿Invitará a la inauguración a la alguna autoridad? Habrá que verlo.

Frases

De nuestra conversación con Aladín Riquelme, rescatamos algunas de sus frases, las que nos parecieron más representativas.

“En la antigua Grecia la política era el medio para hacer feliz, estaba para eso, pero actualmente está hecha para suplir necesidades. Y es que en nuestra sociedad nos han condicionado a que tenemos que vivir en función de la necesidad, por eso los candidatos ofrecen bonos y regalos, pero el resto del periodo, los 4 restantes años, uno desaparece para ellos. Las autoridades deberían velar por nuestra felicidad… pero para eso habría que poner a gente más culta en esos cargos”

“Yo no me siento rebelde, pero dice que lo soy. Lo dicen porque vivo vociferando en contra de las autoridades”.

“¡Cómo no voy a ser resentido si te cortan las manos!, las autoridades no te dejan hacer, me cortan la posibilidad de enseñar y a todos esos niños que andan vagando les quitan la posibilidad de aprender”.

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