La música y Marlen Loyola: con cuerdas para rato
Como a cualquier amante del rock, a esta angelina madre de dos hijos le atrae la fama. Sueña con conquistar lejanos escenarios junto a la banda fundada por su hermano, en la cual toca hace ya 11 años. Su música, asegura, la llena de alegría y optimismo, muy por el contrario de lo que muchos piensan al verla vestida de negro, rasgando melodías “de las duras”.
Marlen Loyola
A Pamela Marlen Loyola Sanzana, o simplemente Marlen -como prefiere que la llamen-, ya no le molesta provocar extrañeza, curiosidad o hasta cierta sensación muy cercana al temor cuando la gente la ve pasar envuelta en su oscuro atuendo, el cual la acompaña desde que era una adolescente.
Al fin y al cabo, es su estilo, el que comenzó a cultivar cuando vivía en su antigua casa familiar, ubicada en la esquina de calle Valdivia con Janequeo, a escasas cuadras del centro de Los Ángeles.
Hoy, a sus 33 años, se siente absolutamente “blindada”, ajena a cualquier prejuicio, mirada de reojo o comentario e, inclusive, manifiesta con tono muy seguro que le agrada no pasar desapercibida.
Usa el pelo rojo, tono que hace juego con el decorado de sus uñas y con las rayas que asoman nítidas sobre sus ojos. Dice que no se identifica con alguna definición, pero al menos por el envase que luce proyecta la imagen de una “chica gótica”.
“Siempre a mí me clasifican como gótica, pero yo no soy gótica, no soy algo específico. Sí está la tendencia, pues en muchos de los grupos que yo escucho está lo dark, la música industria, eso me gusta mucho”, admite.
El vestirse de negro, explica, es una forma de vida –nada más y nada menos-, y lamenta que muchas personas le den a ello una connotación negativa: “Mucha gente cree que los góticos piensan en la muerte, que lo único que quieren es morir. En mi caso, para nada, lo único que quiero es vivir, yo no quiero morirme, tengo muchos anhelos todavía, quiero hacer muchas cosas”.
Entre esos sueños el principal, sin dudas, el que le quita el sueño, es la proyección profesional de “Escena”, banda de rock metal fundada hace 12 años por su hermano menor Mauricio, y que ella integra hace 11.
MI ROLLO ES EL ROCK

"Escena"
Dice que en “Escena” se siente muy cómoda, y cómo no si, aparte de estar integrado por dos de sus hermanos, éste es el único grupo al cual ha pertenecido desde que venció la valla inicial impuesta por su pasión: que la dejaran entrar a la banda siendo una mujer.
Talento, expresa, siempre tuvo. Cree haberlo heredado de su bisabuela, una eximia folclorista de quien adoptó su gusto inicial por la música chilena. Por la cueca en particular, la cual bailó incasablemente y de manera tan estilizada, que llegó a ser campeona regional.
Su padre hizo la otra parte, al enseñarle a tocar guitarra. Claro que, lo más probable, es que el progenitor no imaginaba que su pequeña usaría aquellos conocimientos para “desgarrar” las cuerdas del instrumento en el futuro.
Corrían los últimos años de la década de 1980 –quizás los primeros de la de 1990- cuando, en un cassette “pirateado”, escuchó aquellos sonidos que destaparon sus oídos, que la dejaron “pegada” y que aún hoy, casi 20 años después , la llenan de recuerdos, emociones y mucha nostalgia.
El bajista original de Metallica, Cliff Burton, había muerto en un accidente y en su reemplazo llegaba un también talentoso Jason Newsted, quien debutó con el disco editado en 1988 “And justice for all”.
Fue un álbum tan potente como los anteriores, pero propietario de temas más extensos y con mayor pretensión en lo musical que los deliciosos, pero brutales acordes obsequiados por “Kill ‘em all”, “Ride the lightning” y “Master of Pupets”, los tres primeros trabajos de esta influyente agrupación estadounidense.
Marlen lo recuerda con claridad. Escuchaba esos temas utilizando una radio grabadora y oculta de sus padres. En cuanto éstos llegaban, tenía mucho cuidado en apagarla, para no “espantarlos” con ese incomprensible ruido.
También lo hacía junto a un vecino, a quien rememora de forma muy especial: “Él fue mi mejor amigo, fue mi partner, fue todo. Es muy malo lo que me pasa con eso ahora, porque ese amigo falleció. Es una nostalgia acordarme de eso, porque él ya no está, y con él y mi hermano mayor empezamos a escuchar música. Igual es triste, pero me hace fuerte a la vez… así es mi vida”.
¿Y otras bandas que te hubieren marcado?
“Para mí Metallica es de culto, como para otras personas lo es Iron Maiden. En ese tiempo había muchos grupos. Estaban Destruction, Kreator, grupos de metal… Slayer igual, Paradise Lost también, pero eso fue cuando estaba más grande ya”.
Pasando los 20, la veta del rock duro se fue incrustando en la piel de esta angelina, aunque no fue ella la que dio el primer paso, sino su hermano Mauricio quien, acompañado de algunos amigos, ideó la formación de un grupo musical.
“Él no me había incluido, era con sus compañeros del colegio. Yo siempre lo ‘cateteaba’: yo quiero entrar, yo quiero entrar. Yo creo que era como celo de hermano, de que compartiera con sus compañeros, pero al final del año que llevaban me dijo ‘toca guitarra y deja de molestar’, ja, ja, ja”.
DÍAS DUROS
Marlen retorna en el tiempo y se sitúa en su vieja casa, donde tuvieron lugar los primeros ensayos de “Escena”.
“Mi hermano tenía 17 años, una cosa así. Tocábamos con puras guitarras de madera, guitarras normales. Yo me acuerdo que la primera vez que ellos tocaron, que yo los acompañé, consiguieron arrendar batería, todas las cosas, pero él no se pudo conseguir una guitarra eléctrica, así que tocó con una guitarra normal, con una cápsula pegada”.
Cree que la clave que permitió superar esos primeros pasos con pies descalzos estuvo en el esfuerzo y el amor que pusieron cada uno de los integrantes en el proyecto.

Marlen junto a sus amigas
Y amor hubo. Su esposo, el padre de los pequeños Marcelo y Adolfo -sus hijos de 7 y 3 años, respectivamente- fue el primer bajista de la banda.
Pero el amor se acaba, a veces, y así sucedió entre ambos, hace cuatro años.
Su ruptura significó un golpe durísimo para la vida que llevaba hasta entonces, reconoce Marlen, pero de lo malo también puede venir algo mejor.
“Cuando fue el quiebre matrimonial, me dije ‘yo puedo tocar bajo y me gusta mucho más que tocar guitarra’. Creo que me expreso más, me siento más libre tocando bajo, que tocando guitarra (…) Yo estuve en unos momentos muy mal, muy triste; las separaciones siempre son desagradables, y a mí la música me hizo tirar para arriba cuando me tocó pasar por eso; me hizo ver que sí puedo hacer cosas solas, no necesito a un hombre al lado, puedo brillar sola”.
Tal es su convicción al respecto que, incluso, en el último tiempo se ha atrevido a componer. Adelanta que en la última entrega de “Escena”, cuyo lanzamiento se hará en la Casa de la Cultura a fines de diciembre, una de las canciones es de su autoría.
“Es de amor, pero no del típico ‘te fuiste, me dejaste sola’. Es como de hartas metáforas, no cosas tan explícitas. Hay que escucharla bien para encontrarle el sentido”, advierte.
MAMÁ Y “METALERA”
No quiere aparecer como una madre “chocha”, anticipa; sin embargo, sus ojos no logran ocultar el orgullo que la invade al contar que sus descendientes comparten su afición por el arte que atesora.
“Mi hijo mayor toca batería, y toca de verdad. Una vez, incluso, él tocó con nosotros. Tenía cinco años, yo lo llevé, le dije que esperara mientras terminábamos y justo había otra batería. Él tomó las baquetas y se puso a tocar con nosotros. Para mí fue muy emocionante, así que espero en el futuro tocar con él”.
El ser madre y rockera a la vez, no le ha entrañado mayores dificultades, afirma: “Se me ha hecho muy fácil, porque en este minuto yo vivo con mis papás. Cada vez que salgo a tocar, quedan con ellos. Cuando eran más guagüitas, tampoco tuve problemas, siempre tuve con quién dejarlos, que alguien los cuidara”.

TuMirada.cl
El ser mujer y rockera, simultáneamente, tampoco le ha resultado incompatible hasta ahora.
Lo ejemplifica así: “Cuando empecé la persona con la que estaba casada, era también integrante de la banda, entonces no tenía un conflicto de salir y que alguien me dijera ‘dónde vas a salir’, no sufrí eso. No sé qué pasaría ahora si tuviera una pareja que no tenga nada que ver con esto, quizás me diría ‘no salgas tanto’, no lo sé”.
Hasta hace un tiempo atrás, su padre le sugería que modificara su vestuario, que se presentara ante los demás “como señorita”.
A veces se lo reitera, le dice que lo haga por sus hijos, para darles más alegría: “Pero yo le digo, si soy alegre. Si me visto de otro tono, me siento rara; me gusta vestirme como me siento bien”.
Se considera una mujer completamente normal, fuera de la permanente tenida oscura que porta diariamente y de sus continuas salidas a eventos.
En cuanto a su aporte artístico, valora de sobremanera el ser una de las pocas que se dedica a la música en Los Ángeles, por lo menos en lo relativo al rock: “Y eso me hace sentir bien, porque a pesar de tener hijos, sigo y sigo y ya no voy a parar”.
Su contribución a la banda, además –obviamente- de ‘darle’ con furia y dedicación al bajo, tiene que ver con los detalles, dice. “Cosas más delicadas, toques; colocar una vela, hacer una tela, lo ambiental. Los adornitos, cosas que quizás un hombre no ve”.
¿Y en el sonido, cómo se manifiesta el género?
“No me gusta que salga algo tan bruto, pongo sutileza. Trato de hacerlo más suave, sin que deje de ser potente, pero que se note que no es igual al resto”.
¿ÁNGELES O DEMONIOS?
“En este preciso momento estamos grabando nuestro último disco, que se llama ‘Morir’; es el cuarto, pero editados tenemos dos”, explica con entusiasmo Marlen, al referirse al hoy de “Escena”.
Los anteriores son “Luz” (1998) y “Cámara” (2000). Esta última grabación, asegura, es de una calidad técnica muy superior a la que poseen sus antecesores y viene respaldado por un fuerte trabajo audiovisual a cargo del realizador Carlos Toro –para el video de “Morir”- y del local David Contreras, en el caso de “Inmortal”, otro de los cortes del álbum.

TuMirada.cl
“Nos hemos dado cuenta que los temas son muy buenos, entonces preferimos sacar éste, y el otro –el que sería el tercero- dejarlo en espera. El 30 de diciembre es el lanzamiento en la Casa de la Cultura, así que estamos trabajando firmemente, porque es un trabajo mucho más profesional”.
Es que el objetivo es traspasar definitivamente las fronteras angelinas, salir de la ciudad, ya que siente respirando en su espalda aquel dicho de que “nadie es profeta en su tierra”.
“Ha sido difícil por el lado de que Los Ángeles es una ciudad chica. Hay pocos espacios, cuando uno va a las radios, te dicen ‘sí, vamos a tocar tu música’, pero no la tocan más, sólo cuando tú vas a presentarla. Se la sacan con que ‘no tocamos música en español’ y nosotros cantamos en español, no en inglés”, acusa.
Pero si los medios tradicionales no les han dado la cabida esperada, Internet ha sido una vitrina importante para promocionarse. En el espacio que mantiene en My Space, por ejemplo, la banda registra visitas de diferentes partes del mundo, tales como México, Estados Unidos, varios países de Sudamérica y hasta de Turquía. Los videos, en tanto, pueden encontrarse en su página de Facebook.
“A mí me encantaría que tuviéramos un sello, que llegáramos a Santiago. Por eso nos hemos preocupado en este último disco de que tenga una mejor calidad que los otros. Porque en Internet tenemos sellos, pero no es lo mismo. Queremos acceder a una casa discográfica, así podremos tocar en más partes, hacer giras, eso es lo más inmediato que queremos lograr”.
CON LAS BOTAS PUESTAS
Marlen considera que el movimiento cultural que existe en la comuna es muy reducido, pero existe. Está algo atomizado, “y está siempre esa cosa como envidiosa. Que ‘yo soy mejor que él’… así que yo creo que nunca se va a lograr que todos los artistas que existen acá se junten”, reflexiona.
Afirma no tener problemas con nadie, pero le molesta esa gente que se cree ‘muy artista’ pues –opina- esa actitud hace daño e impide que se concreten cosas más grandes.
En el ámbito de la música también se da este fenómeno, asegura.
“A veces uno va un pub y estás viendo a gente que recién está empezando y nosotros los respetamos mucho, pero hay otras personas que están todo el rato como esperando el detalle, y que son algunas personas que llevan más años en la música. Después se acercan y le dicen a la persona ‘sabís qué, estai bien, pero yo le arreglaría esto’, y eso es algo que no hay que hacer, porque la persona no te está pidiendo la opinión. Ahí empiezas a tirar para abajo a la persona que quiere empezar algo nuevo”.
Aunque eso es una realidad, sostiene, llama a quienes quieran iniciar un camino ligado a lo musical, especialmente a aquellas jóvenes que –tal como en el caso de Marlen hace más de una década- hoy sueñan con brillar sobre un escenario, a no desanimarse por anticipado.
“Les van a poner trabas, pero tienen que hacerlo igual. No será color de rosas, no va a ser llegar y tocar, y triunfar. Que empiecen de a poco, pero que siempre lo tomen con mucha seriedad, que no lo tomen como un hobbie, que ensayen todos los días; es muy importante la constancia, firmes en lo que quieren”.
El rock es sólo para valientes.







Muy buena entrevista, felicidades Marlen, sigue siempre con lo tuyo, tu sabes que siempre te he apoyado en lo musical. Me podria referir a muchos temas de los que respondiste, pero no viene al caso, suerte a la banda y a ti en especial y un gran beso a Marcelito y Adolfo que son mi vida…………………
Pd: Sigue triunfando, tu sabes que puedes y sabes que siempre te apoyare en este que tambien fue mi sueño y mi trabajo por años……..