La música y Luis Rivas: un arte que se lleva en el alma

Por Christian Leal • 25-Octubre-2009 • Archivado en: En las 7 ramas del arte

Su pasión es la cueca. Luis Alejandro Rivas Poblete -el “Ahijao” para sus cercanos- es de aquellos que llevan a la música en el alma, y él, particularmente, a la cueca en el corazón. Nació en una familia íntimamente ligada al folclore – el conjunto folclórico Maihuén- pero hoy, a sus 23 años y tras participar como solista en la reciente temporada de ópera de la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Concepción, tiene un incipiente nuevo amor: el canto lírico.

Luis Rivas

Luis Rivas

“No recuerdo cuándo aprendí a tocar guitarra… creo que he sabido desde siempre”, dice sonriendo. Luis es un joven de risa cálida, afectuoso y de fácil conversación. Iniciamos la entrevista queriendo saber desde cuándo “está en la la música”, a lo que responde sin titubear: “Desde siempre… desde que tengo uso de razón… y quizás desde antes”.

La guitarra fue el primer instrumento que aprendió a tocar. “Aprendí cuando tenía como 5 ó 6 años con una guitarra de esas chiquititas”, recuerda. Pero antes de las cuerdas, fue su voz el instrumento que lo inició en la música. “Mi papá tiene casettes de cuando yo tenía como 1 año y medio ó 2 años, y ya cantaba cuecas con mi hermano”.

Cantabas a los 2 años y a los 5 ya tocabas guitarra ¿cómo aprendiste?

Eeeeee….. no sé (sonríe)

¿Será genético?

Yo creo que sí, porque en realidad desde siempre he tocado guitarra, además de tormento y otros instrumentos de percusión… pero nunca tomé clases ni nada así, creo que es sólo habilidad, ya que, por ejemplo, yo nunca he tocado mandolina pero sé que si me pasan una podré hacerlo.

Sin temor a exagerar, podemos decir que Luis está prácticamente todos los fines de semana sobre algún escenario. El trabajo del Conjunto Maihuén implica que cada semana se traslada a algún punto del país para deleitar al público con su voz y el bajo. Hoy en día las presentaciones en público son casi rutina, cuestión que enfrenta sin complicación.Pero no siempre fue así.

“Cuando era muy chico me daba vergûenza actuar en público pero siempre había alguien que decía ¡que baile Luchito!… y entonces yo cobraba, si no me pagaban simplemente no hacía nada”, recuerda.

Luis junto a Maihuén

Luis junto a Maihuén

Pero los años pasaron y las cosas cambiaron. ¿Y cómo? A través de la cueca. Y claro, no podía ser otro que nuestro baile nacional el que, ahora sin verguenzas ni pagos de por medio, llevó a Luis al escenario. “Cuando tenía 6 años me empezó a gustar el baile y fue entonces cuando comencé a participar con Maihuén… específicamente eso fue para un recital en la Casa de la Cultura”.

Mientras Luis nos cuenta de sus inicios en los escenarios, su madre, Gloria, llega a hacernos compañía. Más tarde lo harían también su papá, Luis, y su hermana Carla. Sin embargo, poco rato después esta última nos dejaría para cumplir con una labor muy habitual en la casa de nuestro entrevistado: una joven pareja llega para recibir una clase de cueca, con miras a un clasificatorio. Es claro: la cueca ha estado siempre presente en la vida de nuestro joven artista local, llenando no sólo su corazón, sino también cada rincón de su casa.

Y ahora con nuestra música nacional de fondo seguimos interesados en conocer de su vida..

Luego de integrarte al cuerpo de baile de Maihuén ¿Cuáles fueron tus siguientes pasos en la música?

Además de bailar cueca siempre participé en los talleres de guitarra que mi mamá dictaba en el colegio y después participé en otros talleres de otros profesores, pero en realidad mi primer grupo fue “Los 4 compases”.

¿Y cómo nació el conjunto “Los 4 compases”?

Nació al alero del Club de Cueca Los Ángeles, y por eso en principio se llamó Conjunto Juvenil del Club de Cueca Los Ángeles… allí tocábamos cueca urbana, pero al tiempo nos alejamos y decidimos trabajar por nuestra cuenta.

Corría el año 2000, Luis ya era un adolescente. Hasta ese entonces había estado siempre ligado a la cueca huasa -la que siempre ha interpretado Maihuén-.sin embargo, mucho antes se había enamorado de la urbana. “Eso fue en 1994 en Valparaíso, cuando tenía sólo 8 años. Estábamos participando en un festival y allí se presentó el Conjunto Altamar con su cueca urbana… la que me encantó. Recuerdo que nos volvimos a Los Ángeles con un casette de ellos y yo lo escuchaba todo el día. Tiempo después conocí a “Los Afuerinos”, otro conjunto que interpreta cueca urbana, y ahí terminé entusiasmándome mucho más”.

Dos años más tarde el trabajo con “Los 4 compases” rindió frutos y fueron invitados a participar en la grabación del disco “La revolución de la cueca”, un proyecto Fondart que reunió a diversos conjuntos nacionales de los llamados emergentes.

¡Todo por entrar gratis a una peña!

Terminada la enseñanza media había que tomar una importante decisión: ¿qué estudiar?. Luis cuenta que si bien lo más lógico era que estudiara algo relacionado con la música, temió que no fuera rentable y por ello ingresó a la facultad de Ingeniería en la Universidad de Concepción. La idea no le parecía tan descablleda porque en realidad siempre le habían gustado los números. Pero el problema fue que pasó todo un semestre -cuenta- y nunca vio un sólo número, sólo letras, y se desilusionó.

Optó por dejar esos estudios y prepararse para el año siguiente ingresar a Pedagogía en Música. Eso sí habría de ser “lo suyo”.

Luis Rivas ha estado en diversos escenarios

Luis Rivas ha estado en diversos escenarios

Llegó marzo de 2005 y con ello muchas responsabilidades. De ahí que debió renunciar a “Los 4 compases” para dedicarse a sus labores en Concepción. Había mucho que aprender, pero no todo eran deberes.

“Poco antes de ingresar a Pedagogía en Música, había conocido a un chico que se llama Pedro. Junto a él y otros amigos formamos un conjunto con la intención de participar en un festival universitario que se realiza cada año, el que justo ese año no se realizó”, recuerda riendo. Pero para suerte de estos jóvenes, muy pronto llegaría la oportunidad de mostrar su talento. Y fue de una forma muy particular.

“Un día supimos de una peña que había en Talcahuano, y obviamente queríamos ir, pero la entrada costaba 3 mil pesos y ninguno tenía plata, así que decidimos ofrecernos para ir a tocar gratis”.

¿Y los organizadores aceptaron?

Sí, nos dijeron que fuéramos y en realidad a la gente le gustó mucho nuestra música

¿Cuál era el nombre de ese grupo?

(sonríe)… hasta ese momento no tenía nombre así que cuando íbamos en el furgón camino a la peña empezamos a pensar en un nombre, y decidimos llamarnos Síncopa… que es una figura musical irregular.

“En definitiva el conjunto nació para entrar gratis a la peña”, recuerda y ríe a carcajadas. Pero a partir de ese momento decidieron comenzar a trabajar “en serio”. Fue así que siguieron una serie de presentaciones y en mayo de este año lanzaron el primer y -dice Luis- probablemente único disco de Síncopa.

En las ligas mayores

El 2006 Luis ingresó al elenco musical del Ballet Folclórico de la Universidad de Concepción. Era como cumplir un sueño. “Cuando era chico vi muchas veces al Ballet de la Universidad de Concepción y lo encontraba espectacular… para mí estaba casi al nivel del Bafona, así que cuando ingresé a la Universidad yo me dije “tengo que estar ahí”, y efectivamente así fue”.

Quizás es con el mismo entusiasmo con el que participó durante tres años en el Ballet de la UdeC, con el cual hoy recuerda su paso por la agrupación.

TuMirada.cl

TuMirada.cl

“Fue fantástico participar en el Ballet. Tienen todos los instrumentos que uno pueda querer, y aprendí a tocar cada uno de ellos… la conga, el tiple, el cuatro y muchos otros”.

¿Qué fue lo mejor de esa experiencia?

Lo mejor era que cada cosa que hacíamos era nueva para mí. Durante mucho tiempo pasé aprendiendo una y otra canción, porque siempre había algo que yo no sabía y que debía aprender.

Y el ambiente ¿cómo era?

Era buenísimo. Quienes dirigían el elenco musical era un matrimonio, ambos eran muy buena onda, así que era muy entretenido estar en los ensayos.

¿Y por qué dejaste el Ballet?

Porque no evolucionan.

¿A qué te refieres?

A que cuando yo llegué era todo nuevo para mí, y eso me encantaba. Pero luego de un tiempo ya me sabía todas las canciones y no había nada que aprender, es decir, me había estancado… finalmente aburre pasar tres años tocando los mismos temas.

Sí, Luis es un joven inquieto, y por eso mismo -probablemente- fue que tras dejar el elenco musical del Ballet Folclórico, comenzó a dedicarse de lleno al canto lírico.

Pero en realidad esto ya venía desde hace algún tiempo. Era una gran “carta bajo la manga” para seguir haciendo música.

“En el 2006 un compañero, Pablo Castillo, me invitó a participar al Taller Lírico, pero le dije que no me interesaba, cuando la verdad era que no conocía nada de canto lírico”.

Y es que Luis hasta ese entonces, tenía un único y gran amor: la cueca. Pero tiempo después le llegó una nueva invitación, y esta vez con dinero de por medio.

“Una profesora me ofreció ser Jefe de Cuerdas para un coro y acepté. Hasta ese momento ni siquiera sabía qué tendría que hacer pero me ofrecieron pagarme 30 mil pesos mensuales y la oferta me agradó”.

Permaneció en el coro un tiempo pero luego decidió emigrar. No era lo que esperaba.

“No me gustó mucho el coro porque uno no puede cantar con todo lo que uno tiene, ya que obviamente tiene que sonar parejo, todas las voces iguales, y eso no me gustó. Además, la profesora era demasiado estricta… tanto que incluso por llegar varias veces atrasado me multaban y al final ni me pagaban los 30 mil pesos”.

Dejó el coro, pero al canto lírico no lo abandonaría.

Mientras conversamos Luis intenta ir contándonos su vida de forma cronológica. Pero es difícil. Su participación en diversos grupos musicales y presentación en decenas de escenarios hacen complicado mantener esa línea. Pero él lo intenta. Y de muy buen humor.

El Taller Municipal Lírico penquista fue su siguiente paso. Allí ingresó tras audicionar con la balada mexicana “Por mujeres como tú”, los que nos da pie a consultar sobre sus gustos musicales.

Has trabajado siempre con cueca y ahora con canto lírico pero ¿hay alguna otra música que disfrutes?

En realidad me gusta de todo, desde Michael Jackson, pasando por La Noche, Américo y la Nueva Alegría, Silvio Rodríguez, Los Huracanes del Sur, Gabriela Ferri, Nirvana… (sonríe)

¿Y logras disfrutar toda esa música o también la criticas con “oído de músico”?

Cuando recién entré a estudiar andaba todo el día criticando… fijándome en cuando un cantante desafinaba o sonaba mal algún instrumento pero después se me fue pasando solo, y eso fue bueno, porque ahora sólo disfruto la música.

Concierto Taller Lírico

Concierto Taller Lírico

Y tras ingresar al Taller Municipal Lírico lo que ha hecho precisamente es disfrutar pero también aprender mucho. Dice que se trata de algo sumamente difícil que son muchas las cosas a las que hay que poner atención, “la respiración, la colocación de la voz, el paladar… y más encima, aún pensando en todas esas cosas, hay que estar relajado”.

El que podría considerarse un gran salto en su carrera musical lo dio este año al participar como solista en la Ópera junto a la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Concepción. Todo fue muy rápido. “De un minuto a otro, literalmente, debí decidir si quería interpretar el Réquiem de Mozart, una obra famosa pero que hasta ese momento yo ni siquiera conocía, pero acepté el desafío y firmé contrato”. El concierto se realizó el 26 de septiembre.

Música en y desde Los Ángeles

El folclore en Los Ángeles vive. Luis lo sabe muy bien: un espectáculo folclórico siempre tiene público en esta capital provincial. Él ha sido testigo de ello, y también lo ha sido su hogar.

Y es que la casa de Luis -la de sus padres- es siempre lugar de encuentro, de reuniones familiares y sociales, donde siempre la reina es la cueca. “Me encanta reunirme con amigos y pasarlo bien tocando cuecas… lamentablemente de eso no se vive, ni siquiera en Los Ángeles”.

Luis está consciente de que su amor -la cueca- no es rentable. Y por eso hoy en día está enfocado en buscar la mejor y más factible alternativa para profesionalizarse en canto lírico; el que, por cierto, es su nuevo e incipiente amor.

Concierto UdeC

Concierto UdeC

Alternativas hay varias, pero las decisiones hay que tomarlas pronto. Luis lo sabe. Y es que si bien es joven, hay -por ejemplo- academias en el extranjero donde existen límites de edad; límites que él está pronto a alcanzar.

Las decisiones hay que tomarlas. No hay otra opción. Y es que, como dice Luis, “en Los Ángeles nadie pagaría ni siquiera 15 mil pesos por ver una ópera… ni tampoco por folclore, porque si alguien organiza un evento folclórico, que es una de las cosas que más le gusta a los angelinos, pero se le ocurre cobrar!!…. ya no habrá tanto público”. Eso es algo que cuesta, dice, porque la gente no valora la música folclórica, pese a que le gusta, ni menos la lírica.

Por eso tendrá que dejar Los Ángeles, como lo hizo ya hace varios años cuando quería estudiar música, “porque acá hay academias pero no son para formarse profesionalmente sino mas bien para practicar la música como un hobby”.

Pero para Luis, la música no es un hobby; la música es su pasado, presente y futuro.

Si pudieras pedir un deseo…

Cantar ópera, ser famoso y vivir de la música -responde sin titubear

Sí, definitivamente, Luis es de aquellos que llevan a la música en el alma.

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