El teatro y Sergio Muñoz: más de 20 años de trabajo y entrega

Por • 2-octubre-2009 • Archivado en: En las 7 ramas del arte

Sergio Muñoz Cid, actor de teatro, gestor cultural y fundador de la Agrupación Cultural Perfiles y Siluetas. Conozca su vida y carrera profesional en “Mujeres y Hombres Angelinos en las siete ramas del Arte”.

En el pasaje Serrano unos cuantos niños juegan a la pelota, justo en las afueras de la casa de Sergio Muñoz Cid.

Es él mismo quien nos abre la puerta y nos invita a ingresar a su hogar. Junto a él está Vicente, su hijo, un chico tan sonriente como su padre, y quien estaría junto a nosotros prácticamente durante toda la entrevista. Vicente es el único hijo de Sergio, pero el segundo de la familia. “Con mi mujer Mariela, tenemos a Vicente y también a una hija mayor que es Alexandra, quien es hija de Mariela… así que en realidad somos cuatro en la familia”.

Sergio junto a su hijo Vicente

Sergio junto a su hijo Vicente

Nuestro anfitrión nos invita a sentarnos en un cómodo sofá en el living de su casa para entrar en tierra firme. Mientras iniciamos nuestra conversación, Vicente, como si a sus cortos 7 años conociera a su padre de “toda una vida”, va contestando junto a Sergio -casi al unísono- a nuestras preguntas. Pronto aparecerían también los abrazos, una muestra más del estrecho vínculo que existe entre ellos.

Así como estrecho es el vínculo que existe en Sergio y el teatro. Nos cuenta que su enseñanza media la cursó en el Liceo Comercial de Los Ángeles, creyendo que se convertiría en un contador. Y efectivamente así fue. Pero el destino le tenía preparado algo muy distinto en su camino.

Y es que de las tablas de multplicar -herramienta básica de las matemáticas- pasó a las tablas de un teatro… y con el relato de esta experiencia surge inmediatamente el recuerdo de cómo Mariela llegó a ser su mujer.

¿Cómo se conocieron con Mariela?

Nos conocimos en el teatro; resulta que ella también es angelina, y si bien participábamos en grupos diferentes, en una oportunidad nos tocó trabajar juntos, en la obra “La niña del Queuco”… empezamos a salir juntos, a hacernos amigos y así nació el amor… en definitiva, fue el teatro lo que nos unió.

Desde entonces han pasado 12 años, tiempo en el que han ido construyendo una vida juntos, tanto en términos personales como profesionales. Y es que junto a Mariela, Sergio creó la Agrupación Cultural Perfiles y Siluetas, iniciativa a través de la cual ha podido conocer a decenas, o mas bien -y sin exagerar- a cientos de jóvenes con ganas de aprender teatro. La misma inquietud que él tuvo hace mucho tiempo.

Y es que tras egresar del Liceo Comercial -con el título de contador- ingresó al mundo laboral desempeñándose como administrativo en diversas empresas. Pero algo le faltaba a su vida. Fue entonces cuando surgió la posibilidad de integrar un grupo de teatro. No había dudas. Tenía que estar ahí.

¿Nunca antes te había interesado el teatro?

Quizás si pero es que… cuando estaba en el Liceo yo era tímido… de hecho creo que todavía lo soy

Eras tímido …pero ¿ya te gustaba el teatro?

En realidad en el Liceo había un grupo y eso me hacía algo de ruido… pero mi timidez no me dejó ir a encontrarme antes con el teatro, y también fue porque, creo yo, simplemente no era mi momento.

Pero su momento llegó. Tenía más de 20 años y se integró a este grupo con el cual participó en una serie de actividades, recorriendo incluso la región. Pasaron los años, y la actividad se fue profesionalizando, llegando finalmente a crear Perfiles y Siluetas.

"El teatro es vitalidad"

"El teatro es vitalidad"

Como si asomaran a su mente anécdotas y gratos momentos, con una sonrisa Sergio nos cuenta cómo fueron los primeros pasos de esta agrupación.

“Tras participar en algunos grupos, junto a Mariela decidimos que era momento de crear algo propio. Reunimos a amigos y conocidos, principalmente del área de la educación, y nos pusimos a trabajar”.

¿Cuál era la motivación?

Era trabajar con jóvenes, eso es lo que me gusta; darles un espacio para que desarrollen su talento.

¿Y cómo han sido los resultados?

Muy satisfactorios… es increíble ver que jóvenes con los que he trabajado decidieron estudiar teatro y vuelven tiempo después a hacer clases, y a enseñar a otros lo que ellos saben.

La clave parece estar en “entregar algo a otros”.

Sí, al menos esa es la clave para Sergio, eso es lo que le motiva. Y es que para él, dice, el objetivo del teatro es “ser un espacio de reflexión… lograr que la gente se vaya con algo para la casa”. Aunque, claro, en esa búsqueda de temas atractivos para la comunidad siempre es posible errar. Y es que, tal como él dice, el teatro es una búsqueda permanente con muchos desafíos. Entre ellos los económicos.

¿Puede un artista vivir del teatro en Los Ángeles?

Sí (sonríe) se puede, pero hay que dedicarse, por eso yo hago talleres, clases de teatro y este año también trabajo en el programa Creando Chile en mi Barrio, pero básicamente vivo de proyectos.

Obra "Sueño de una noche de verano"

Obra "Sueño de una noche de verano"

En definitiva Sergio debe buscar; y buscar constantemente, a lo cual, dice él, se ha acostumbrado. Actualmente trabaja en dos proyectos que reciben subvención del Gobierno (Fondart y FNDR), lo que le permite -al menos este año- estar más relajado… y así mismo lo percibimos. Llevamos poco más de una hora conversando y pese a que su hijo “casi pasea por encima de su cabeza”, él se mantiene tranquilo; aunque como buen hombre de teatro, indicándole con voz firme que se quede quieto. Pero cuesta. Y es que quizás la genética es muy porfiada en este caso, haciendo que Vicente sea un niño inquieto… quizás desordenado como su padre.

Sí, Sergio se reconoce como un hombre desordenado pero afortunadamente también es un hombre de teatro, así que no tiene problemas con ser inquieto. Y es que esta rama del arte le permite sacar toda su enegía, todo su ser “desordenado” y simplemente jugar; porque -él mismo lo dice- “el teatro tiene mucha relación con la capacidad de jugar”. La misma capacidad que saca a relucir durante esta entrevista y que le hace -quizás inconcientemente- simular una “vieja cuica” de vez en cuando, haciendo que su voz se torne muy, pero muy aguda.

EL TEATRO NO ES COMO HACER PAN… PERO TAMBIÉN ES IMPORTANTE

“EL teatro no sirve, al menos no en el sentido práctico, y ¡claro! … porque el teatro no es como hacer pan”.

Sergio lleva más de 20 años haciendo teatro. Y le encanta. Dice que el teatro es vitalidad y juego, lo que le permite desordenarse todo lo que le plazca durante los ensayos. Pero cuando llega el momento de la puesta en escena, el escenario es otro.

El teatro, dice Sergio, no es como hacer pan. El teatro “es inútil en el sentido práctico, porque podría no hacerse teatro y tal vez todo funcionaría igual, sin embargo, tiene una enorme importancia en el desarrollo de humanidad”.

El problema es que no todos lo reconocen así.

Al menos en Los Ángeles, dice, falta que la gente se interese verdaderamente en el teatro y en el arte en general. “Hace unas semanas me encontré con una persona que me preguntó cuándo presentaríamos alguna obra; le contesté que hace sólo un par de días lo habíamos hecho, y se quejó de que no se había enterado; ¡pero bueno!, le dije, nosotros los anunciamos en la radio, en el diario y con afiches en las calles… lo único que nos faltó fue hacer un puerta a puerta avisando de nuestra presentación”.

Obra "La mutra"

Obra "La mutra"

Sergio es crítico en este sentido. Si bien reconoce que la difusión de las actividades culturales es un tema importante del cual él debe ocuparse -cuestión que ha hecho- así también dice que son las personas quienes deben interesarse verdaderamente en el arte. Esto implica estar atentos a los medios de comunicación, consultar a sus redes de contacto y a prestar atención a los afiches que se ubican en distintos puntos de la ciudad.

Pero esta falta de interés en el arte que se da en Los Ángeles, dice Sergio, también se da en otras ciudades. Ésta se presenta en combinación con un fenómeno que ha ido cobrando mayor relevancia en el último tiempo: la gente no quiere pagar. “Estamos en la época de la entrada liberada… porque a menos que se trate de actores de televisión que actúan en una obra o sea una obra cómica…la gente simplemente no está dispuesta a pagar por una entrada”.

A propósito de ello, Sergio, ya sin sonrisa y con su rostro un tanto más grave, recuerda la prácticamente nula participación de angelinos en el Encuentro de Educación Artística, realizado hace un par de meses en Los Ángeles. Y ahora la conversación se pone de color hormiga, cuando se refiere a la “falta de sensibilidad de las autoridades con el arte”, como él la cataloga. “No valoran nuestro trabajo porque nunca lo han visto, entonces, si uno les va a pedir algo, ni siquiera saben de qué se les está hablando”.

Sin embargo, reconoce -mientras vuelve intacta su sonrisa- que “también nosotros como comunidad somos responsables, porque no hemos requerido al arte… somos nosotros quienes debemos exigir arte… y no sólo vibraestadio, iniciativa que si bien es necesaria y debe existir, no puede ser lo único… no todo puede ser pan y circo”.

Sergio es un artista, y por eso probablemente es que hablando de este tema se entusiasma tanto… y su semblante se vuelve nostálgico. Con pesar reconoce que el teatro está decayendo, “aunque cueste reconocerlo”.

Pero él es un hombre apasionado. Un hombre con energía; esa energía que le devuelve la sonrisa cuando queda una pregunta muy importante:

¿Cuál es tu sueño?

Tener un espacio para el arte independiente… que no seamos sólo nosotros, Perfiles y Siluetas, quienes hagamos teatro, sino que existan diez, quince, veinte grupos más, lo que nos ayudará a ser más críticos y a nutrirnos del trabajo de otros.

¿Y al público le servirá?

Claro que sí, le servirá para conocer, para saber que hay mucho más de lo que hoy conoce.

Han pasado más de 20 años desde que Sergio Muñoz Cid comenzó a hacer teatro, con ganas de crear, jugar y hacer reflexionar al público. Pero lo años no pasan en vano. No, hoy tiene las mismas ganas de crear, jugar y hacer reflexionar al público, lo mismo pero con un valor agregado: hoy tiene mucha experiencia

Al salir de su casa nos percatamos de que el mismo grupo de niños que nos recibió permanece en la calle, mientras Sergio nos despide con una sonrisa y el ring de su celular indica que aún hay trabajo pendiente. Al día le quedan varias horas y en Los Ángeles hay mucho por hacer.

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