El Cine y David Contreras: Historietas de carne y hueso
David Contreras Silva, Director productora audiovisual Chile Fantástico, Guionista, Comunicador Audiovisual y Director de Cine y TV. Conozca su vida y carrera profesional en “Mujeres y hombres angelinos en las siete ramas del Arte”.
David Contreras Silva es un amante de los cómics, un amante de las secuencias gráficas las cuales, en su época de adolescente, le permitieron desarrollar su creatividad, principalmente inspirada en películas de ciencia ficción y fantasía.

Cómics que creaba en su juventud
Fue su madre quien le enseñó a dibujar: “Ella pintaba y dibujaba muy bien, y por eso me enseñó a hacerlo, tal como lo hizo con mis hermanos, Patricia y Roberto”. Este último fue quien le mostró el mundo de lápiz y papel; aquel mundo que se convirtió en su pasión; un mundo del cual, durante el primer tiempo, su hermano fue su mayor modelo: “Él era mi mayor referente”, rememora.
Las ganas de crear eran tantas, que pasaba horas y horas dibujando sobre la mesa del comedor, la misma que ahora compartimos mientras recuerda cómo aquel esfuerzo físico terminó desgastando su visión.
Son varios los cuadernos que conserva en su casa, con historietas que creaba en su tiempo libre; cuadernos que con entusiasmo nos invita a recorrer, constatando que la ciencia ficción con personajes fantásticos ha sido siempre uno de sus temas, y que fueron también su inspiración para convertirse en cineasta. También -como no- lo fue la pantalla grande. Las películas Star Wars, ET, Tiburón, Indiana Jones y Robocop marcaron su niñez, su juventud y, finalmente, su carrera profesional.

Sus creaciones dan cuenta de su afición por la ciencia ficción
Pero al principio las cosas no estaban tan claras. Tras egresar de la enseñanza media, su sueño era convertirse en dibujante de cómics, sueño que aún le provoca un tenue brillo en sus ojos, mientras revisamos sus noveles creaciones. Su hermana Patricia salió al paso. David recuerda que fue ella quien le llevó a descubrir el mundo de la Comunicación Audiovisual y a, finalmente, decidirse por esta carrera, la que se convirtió en su pasión. A través de ésta descubrió que podía, al igual que con los cómics, trabajar con imágenes, pero con una gran diferencia: los personajes serían de carne y hueso.
A tanto llegó su entusiasmo que, antes de ingresar a estudiar, ya había realizado varios cortometrajes caseros de ficción, los que sólo conserva en cintas VHS. Hasta ese entonces era un autodidacta, alguien que para crear se valía de los conocimientos que había adquirido, simplemente, de tanto leer historietas y ver películas. Su futuro como cineasta debía profesionalizarse.
El Instituto DUOC Concepción fue su casa de estudios superiores. Allí, cuenta, “comprendí el lenguaje y la teoría que en parte ya manejaba, además de adquirir los conocimientos fundamentales para mi desempeño profesional”. Conocimientos que no tardarían mucho en ser puestos en práctica.

Afiche "Calor 2052"
El impulso lo recibió de su padre -fallecido el año 2008-, quien le heredó un espítiru inquieto, una mente siempre activa y llena de ideas -además de ser trabajólico-. Esa actitud lo llevó a elaborar “Calor 2052″, un mediometraje de 30 minutos. Intentó ejecutarlo con financiamiento del Gobierno, pero la respuesta fue negativa, por lo que decidió desarrollarla él mismo, junto a un grupo de amigos.
Esa determinación adoptada por David es una muestra de su espíritu vivo, de creer que todo es posible, lo cual lo ha empujado a embarcarse en grandes proyectos. Y es que en realidad “Calor 2052″, el mediometraje, fue sólo el comienzo: al poco tiempo nació la idea de hacer el largometraje de la misma historia. Pero, nuevamente, los intentos por conseguir el capital necesario fueron fallidos. Llegó la frustración, lo que paradojalmente generó en él, el deseo de trabajar en otra iniciativa, esta vez una cinta de terror llamada “Demencia”.
¿Por qué hacer una película de terror?
Porque tenía rabia…
¿Rabia…?
Sí, rabia de haber tenido todas las ganas de trabajar en “Calor”, el largometraje, una película noble con un bonito mensaje y no haber conseguido los recursos que necesitaba… eso me dio rabia y por eso saqué a relucir mi humor negro e hice “Demencia”, como una forma de liberar lo que estaba sintiendo.

Afiche "Demencia"
Esta película escapa de lo que hasta ese entonces había hecho ausiovisual y emotivamente. Más aún, nada tiene que ver con él mismo, o al menos no el perfil del protagonista de “Demencia”, un sicópata-asesino que está lejos del semblante más bien tranquilo, sonriente y afable de Contreras.
Se dice que siempre los personajes tienen algo de su creador: ¿Qué tiene de David Contreras el protagonista de “Demencia”?
En realidad hubo un elemento que incluí en su personalidad y que me refleja, y es su afición por las fotos, lo que le lleva a tener la incomprensión de su abuela, quien piensa que su nieto anda perdiendo el tiempo.
¿Y eso te identifica?
Es que a muchos audiovisuales nos ha ocurrido, que no todas las personas valoran verdaderamente nuestra formación y trabajo.
Sin embargo, muchos sí reconocen su trabajo. Con los rodajes del mediometraje “Calor 2052″, “Demencia” y “Abandonados” ha ido ganando un espacio dentro del acontecer cultural local, convirtiéndose -incluso- en un referente para muchos jóvenes. De hecho, periódicamente, recibe correos electrónicos de muchachos que han conocido su trabajo y que se han entusiasmado con hacer cine.
Y precisamente el entusiasmo, dice él, es lo primordial. Todo es posible, o al menos así lo cree: quizás los trabajos haya que hacerlos a pulso -como ha sido “Abandonados”-, pero con perseverancia y tiempo todo se puede hacer realidad, recalca.
Sí, David Contreras es un soñador. Un soñador que, como muchos, alguna vez sintió dolor y que hoy anhela llevar un mensaje a la comunidad. Eso es “Abandonados”, una reflexión, una historia profunda, especialmente dedicada a todos quienes alguna vez han conocido el dolor, se han angustiado, se han sentido a la deriva, e incomprendidos. “Abandonados” es un volver a la esencia de la vida, un partir de cero, un replantearse el sentido de todo. Entre ello el valor del tiempo, dice. Ese mismo tiempo que a veces escaseó cuando su padre estaba vivo… un recuerdo que torna algo difusa la sonrisa de David.
Afiche "Abandonados"
Con un padre trabajólico, como lo era Juan Contreras, y la intensa vida de David, siempre con muchas actividades a cuestas, eran pocas las intancias de encuentro. De ahí que “Abandonados” sea una historia personal, y muy importante para este joven angelino. Y lo es, además, porque en esa historia hay mucho de su propia historia y de su gente. Fernando, el Capitán de Ejército, el Viejo Pascuero y Carmen, son todos personajes que tienen algo de sus familiares, de sus amigos y más cercanos. Y también de él mismo: el protagonista, un hombre trabajador y soñador que, en la soledad de su habitación, busca la forma de aportar algo positivo al mundo, un mundo al borde de la extinción. Tal como lo hace David.
Nos reunimos en su casa, donde trabaja en soledad, porque ahí está su historia; sus mascotas, tres gatas que se entregan a sus caricias; su serie de cómics; su centro de operaciones, donde crea, recrea, cuestiona, busca incansablemente y sueña. Y también, allí, están archivadas sus remembranzas.
LOS ÁNGELES: SITIO PRIVILEGIADO
En Los Ángeles se podría rodar “El Señor de los Anillos”, o al menos así lo cree David. Y es que este angelino de nacimiento y de corazón dice que, más allá de las dificultades económicas que implica el ser de regiones, geográficamente los nacidos en este territorio ostentan un privilegio. Éste es que, en materia de locaciones, existe todo lo que un cineasta pudiera querer: cordillera, bosque, campo, ríos e -incluso- playas, a sólo un par de horas de distancia.
Escenarios naturales que, sin lugar a dudas, habrían sido muy cotizados por cualquiera de los próceres de David Contreras, esos “monstruos” a los cuales el celuloide mundial, en buena medida, debe su título de séptimo arte.
Akira Kurosawa y su colosal Los siete samurais; el gran Stanley Kubrick y sus maravillosas Espartaco, El resplandor, 2001:Odisea en el espacio y La naranja mecánica; Ridley Scott y sus variadas y excelentísimas Blade Runner, Alien el octavo pasajero, Gladiador y Hannibal. Obras y autores de incuestionable consistencia que, junto a la popular animación japonesa, constituyen las principales influencias de David.
Esas superproducciones lo estimulan, lo inspiran. A tal nivel, que su máximo sueño es -en un futuro próximo o más alejado, según determine el destino- realizar la propia. No es fácil. Requiere de un financiamiento “real”, el cual, pese a todos sus gestiones, no ha logrado atraer hasta ahora.
De conseguirlo, otra sería la historia para este joven y apasionado cineasta angelino, cuyo amor por la pantalla grande nació -sin que él mismo lo notara- el día en que tomó por primera vez un lápiz y un trozo de papel. Lograrlo le permitiría realizar una cinta en 35 milímetros algo que, compara, “sería como mejorar la calidad de lápiz con el cual dibujaba mis historietas”.
David está seguro que el mejor de sus cómics “de carne y hueso” espera el momento ideal para su estreno en la pantalla grande.





